Hera, crónicas de una mina harta

no tengo ganas de presentarme, no por mal educada sino porque hoy no me importa como antes ni agradarles ni que intenten conocerme.
De todos modos, les doy una cálida bienvenida... Es lo menos que se puede hacer luego de tanto hartazgo de todo y de todos...

mayo 12, 2010

Sesiones varias

Una de las cosas que adoro es ver películas. Y si es en una casa y acompañada de amigos o una buena pareja, mejor aún. Faltarán los pochoclos pero podés detener el reproductor si no te  bancás la peli y hasta comprar pochoclos y algunas cosas más.

Hoy les quería contar acerca de una película en particular que alquilamos con nachito hace ya algunos años, cuando las dificultades entre ambos se hacían cada vez más evidentes.
Nunca compartimos el mismo gusto en cuanto a géneros pero con tal de que alquilase algún DVD, soportaba con mi mejor cara lo que fuese, total alternábamos la elección de las mismas. Y supongo que nachito estará arrepentido hasta el día de hoy ya que los dramas no son su género predilecto.

El título de la misma era "La Casa en el Lago". Si la intención del director fue la de complicar mi existencia, esta película me vino de maravillas.

Sinópsis: la peli se centra en una casa a orillas de un lago (touché) y trata de la vida de dos personas: una doctora y un arquitecto que de una manera extraña logran contactarse pero sus vidas transcurren en diferentes épocas. Viven las mismas cosas en el mismo día, el mismo lugar pero con diferencia de dos años.

La cuestión es que yo comencé a imaginar una serie de pensamientos. Uno de ellos es la sensación de estar en un lugar y al mismo tiempo saberme lejos. Comprendo que a nivel consciente, esta situación no tiene razón ni lógica en la vida real, y que en la peli, el director y el guionista habrán intentado transmitir cierto mensaje de amor... sin distancias ni tiempos que logren separar a ambos personajes y blablabla.

Dejando el DVD de lado, yo me colgué imaginando esa infinidad de veces en las que sencillamente no tengo ganas de estar en determinado lugar y sin embargo lo estoy. Cada vez, comenzaba a preguntarme con más frecuencia si realmente uno tiene que hacer tanta fuerza, casi hasta lo imposible como para ser feliz. ¿Por qué no podemos conformarnos?, ¿por qué no alcanza nunca lo que tenemos? Y si nos alcanza, ¿por qué se nos hace tan complicado mantenerlo o tenemos que justificarlo como si fuesen sentimientos robados? Ya no pasa porque no me alcance, sino porque siento siempre una sensación interna de superarme, como si estuviera siempre subestimando mis logros. Los que me conocen saben que para mi el término "conformista" es sinónimo de "derrotista", será por eso que siempre voy por más- Y ¿cuál será el límite para bajar un cambio?

Decidí que "La Casa en el Lago" sería el próximo tema a tratar con mi bochólogo en la próxima sesión y parece ser que mi material le vino también de maravillas. Comenzó, luego de que le contase brevemente de qué se trataba la peli proponiéndome  un sutil juego en el que de manera muy cuidadosa enumeró  todos mis logros y los aspectos positivos de mi vida. Parecía describir a la "perfección" convertida en "mujer". No debí atreverme a contradecirlo ya que su intención no era precisamente la de adularme pero no es fácil contener mi verborragia e intenté, (sólo intenté porque a mi bochólogo no le gana nadie)  cortarlo en seco unas cinco veces cuando hablaba de mi "inteligencia" y en cuanto comenzaba con un: -"pero Mr. Diván, a ver....." y él me contestaba con un: -"Hera, podrías esperar a que me detenga, por favor?", sabía que no tenía más remedio que dejarlo terminar. Prosiguió con mis atributos físicos, mis encantos como mujer y una vez más ante mi fallido intento de hacer comentario alguno, comprendo por fin que debía dejarlo finalizar y entender hacia donde apuntaba. Finalizó haciendo una breve referencia a mis hijos y creo que era la primera vez en donde no tuve ganas de frenarlo....

 Pausa al fin, me mira como esperando que yo comentase algo sin darse cuenta de que mi cerebro intentaba procesar todavía la bronca ante mi imposibilidad de ejercer mi derecho a réplica... Larga espera; para mi, segundos sin hablar son años. Cruce de miradas, pensamientos propios y ajenos hasta que logro susurrar un -"¿Y?".  Y acá estaba el tema al cual supongo Mr Diván quería llegar ya que me hace una pregunta como intentando responder mi duda o intentando tal vez rellenar mi falta de palabras. Con esa calma que pareciese no abandonarlo jamás, cuestiona: -"Entonces Hera, quisiera saber cuál es precisamente el problema que tenés o cuál es precisamente la situación que te está angustiando en este momento?". Imagínense por unas fracciones de segundos mi cara de boluda cuando no me estaba dando mucha alternativa para defenderme, si recién terminaba de brindar un discurso acerca de la imágen de mujer ideal versión siglo XXI.... Pero no era una respuesta la que Mr.Diván estaba buscando, sino más bien era una especie de tarea para el hogar.

Hay veces que se comporta tan extraño! Hasta pretende que me trepe a su diván y yo, que toda mi vida viví con el famoso temor a que si lo hacía se dormiría, decido enfrentarlo. Mientras se pone de pie como indicando que la sesión había llegado a su fin, sigo sentada y le explico que todavía no estaba convencida de abandonar mi silla. Me sentía como si me encontrase en el sillón de casa mirando una vez más "La Casa del Lago"; película que lo llevó a perderse en sus locos pensamientos sumados a sus aún más locas conclusiones con el pedido de análisis propio para la próxima sesión.

Parecíamos como si ambos estuviésemos una vez más en dos lados diferentes: Mr Diván utilizando mi película como anécdota para abordar lo que él ya sabía hace rato: que yo NO deseaba estar más en ese lugar junto a nacho y que prefería seguir analizándome en su sillón. Yo; por mi lado, sintiendo como si esa era la primera sesión de un conjunto de sesiones que me ayudarían a lograr separarme de la persona que vivía exactamente en el mismo lugar, en el mismo día pero en épocas diferentes....
Hasta acá llego.

1 comentario:

  1. hola hola, aqui nachito,
    yo savia que no podia aluqilar esa mierda

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