Les decía que de la primera persona que me harté en la vida fue de la figura frustrada de mi madre, que poniéndome de nombre Hera, reina de todos los dioses, hermana y mujer de Zeus) me cagó literalmente mi infancia.
Me banqué estoicamente desde jodas en el jardín de infantes hasta más tarde, bien entrada en mi primaria jodas como la sigiente: al pasar lista y la Srta. gritaba mi apellido "Georgiou"(habrán notado que mi apellido es de orígen griego). Acto seguido, todos a coro le retrucaban "AUSENTE" hERA.... no es más, no vino, se fue.... Y yo lloraba hasta que la venganza llegó un día en 4to grado cuando por vez primera hice lo que mi padre me ordenó: al próximo que te moleste o le enganchás un buen derechazo así, y cerraba sus puños de boxeador amateur para que aprendiese la técnica hasta que le bajes un diente como mínimo o en casa no comés, entendiste princesa? A esta altura yo ya no sabía si era una reina o una princesa, pero de grande aprendí la diferencia.
Eso sí, me propuse que el día que sea madre intentaré ser un poco menos cruel, más bien pensé en elegir un nombre que no esté de moda y vigente sino uno que combine con el apellido que vaya a portar. De convertirme en madre soltera, Apollo o Venus le sentarán de maravillas.... pero para eso tengo tiempo aún. Me comprometo también a evitarle el mal trago.
En ocasiones las mujeres pecan por originales, en otras por obsesiones con alguna mujer a las que idolatran y en su gran mayoría créanme el objetivo principal de cualquier mujer es la de reventar a alguna de sus amigas. De este último comentario, me hago cargo en su totalidad.
Futuro vástago:
prometo no inyectarte ni mis frustraciones ni mis ansiedades. Tal vez te decidas por hacerte llamar Sito o Malala. Conozco uno que dice llamarse Tomás y le explica con cara de circunstancia a sus amigos que Sito es el diminutivo de TomaSito, jajajj pero, "off the record", su verdadero nombre es Isaac, hehe.
Sin conocerte, tenés todo mi permiso para que te digan como te guste más. Será la primera venganza a mi madre que sigue sin importarle que le habla a las paredes, gritándome HE RAAAA.
Hasta acá llego.
Hera, crónicas de una mina harta
no tengo ganas de presentarme, no por mal educada sino porque hoy no me importa como antes ni agradarles ni que intenten conocerme.
De todos modos, les doy una cálida bienvenida... Es lo menos que se puede hacer luego de tanto hartazgo de todo y de todos...
abril 15, 2010
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